Triunfo de Tirante y derrota de Trungelliti contra Corea del Sur por Copa Davis en Busan
- Andres Alarcia
- 7 feb
- 3 Min. de lectura
Thiago Tirante derrotó al ex top 20 Hyeon Chung por 2-6, 7-5 y 7-6(5) antes de que Marco Trungelliti cayera frente a Soonwoo Kwon por 7-6(5) y 6-2.

Foto Tirante Argentina
Argentina llega en una muy buena posición al “día D” (D de “domingo”, D de “definición”, D de “Davis”), en el que conoceremos el equipo clasificado a la segunda ronda de Qualifiers que partirá desde Busan, Corea del Sur.
El equipo de Javier Frana iguala 1-1 ante el combinado asiático, y el doble del especialista Guido Andreozzi (32° del mundo) junto a Federico Gómez será favorito ante Jisung Nam y Uisung Park) para intentar marca una tendencia, antes de los singles que cerrarán la serie. El vencedor de la eliminatoria enfrentará en segunda ronda a India o Países Bajos.
Este sábado, en la madrugada argentina, Thiago Tirante consiguió uno de los mejores resultados de su joven carrera, al derrotar al ex top 20 Hyeon Chung por 2-6, 7-5 y 7-6(5) en dos horas y 53 minutos.
Más tarde, Marco Trungelliti, el jugador albiceleste más veterano en debutar para su país (con 36 años), cayó frente a Soonwoo Kwon por 7-6(5) y 6-2.
“No podía ser un mejor debut”, señaló Tirante, quien admitió haber sufrido los típicos nervios de la primera vez.
Debut de oro de Tirante
En el comienzo de partido, esa tensión fue muy notoria: mientras el platense intentaba pegarle a todo lo amarillo que pasara cerca, su rival advertía los movimientos acelerados de Tirante y comenzó a sumar quiebre tras quiebre.
Fue un típico partido de dos etapas. Al comienzo, Chung apelaba a su conocida solidez, aquella que mostró para vencer a Zverev, Medvedev y Djokovic y alcanzar las semifinales de Australia 2018.
Algo apurado, Tirante sumaba errores, decía no sentir bien la bola y aumentaba su desconcierto. Chung administraba las velocidades y los ángulos, elegía cuándo esperar y cuándo presionar.
Apodado “El Profesor” y no por sus gafas sino por su estilo de juego muy prolijo, con gran control de bola y ubicación en la pista, Chung fue ganando la partida de a poco, con un trabajo estratégico y mental. El local rompió dos veces el servicio y cerró rápidamente el set.
Tirante tomó varias decisiones. Primero, serenarse. Segundo, jugar con un poco más de margen, aunque siempre dominando con su drive. Tercero, empleó el slice de revés para intentar que Chung no golpeara tan cómodo.
Chung llegó a servir 6-2 y 4-3, pero Tirante nunca soltó el partido. Curiosamente, pese a la experiencia del coreano, fue el argentino quien administró mejor los momentos de extrema presión.
La joya del partido fue precisamente la definición: después de perder dos match points en el 6-3 del tie-break, finalmente ganó el partido con un sablazo de drive invertido.
“Él es un jugador increíble. Yo estaba un poco nervioso pero lo banqué muy bien. Mucho mérito del equipo también que me apoyó y agradezco especialmente a quienes lo vieron por las pantallas a estas horas. Gracias por mandar buenas energías, especialmente a mi familia”, comentó Tirante, de 24 años.
“Fue una gran experiencia para mí. Di lo mejor que tenía, aprendí mucho, y siento que crecí junto al equipo. Este triunfo va a ser muy importante para mi carera, estoy orgulloso de sumar este punto para Argentina”, agregó.
Por su lado, Chung ofreció disculpas públicas por la derrota: “Me da pena no haber logrado un buen resultado frente a tantos fans y mis compañeros. Él (Tirante) sacó muy bien y fue muy intenso durante todo el partido”.
Soonwoo Kwon cumple con el guión
En el segundo turno, Trungelliti salió a la cancha con una consigna clara: variar el juego, no dejar dos bolas iguales. La superficie ayudaba a poder variar efectos. El santiagueño intentaba slice, rápidos reveses cruzados, drops, y más trucos en su galera, para frenar a un rival que fue top 60 hace cinco años y claramente le pegaba con mayor potencia.
Hubo una luz de esperanza en el primer tie-break, y más cuando Kwon desperdició una ventaja de 6-3. A partir de ese 6-6, fue todo del coreano, que terminó pegándole con mayor confianza y levantando a su gente.
También fue una obra de dos actos: lo parejo del primer set no tuvo relación con el segundo, en el que el surcoreano dio un paso adelante y distribuyó tiros ganadores para todos lados.
Pese a los altos decibeles de la celebración surcoreana en el Gimnasio Gijang, el equipo argentino de cuatro debutantes se prepara para tener un domingo inolvidable.



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