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La vida hippie de Phil Jackson antes de ser una leyenda como entrenador en la NBA

  • Andres Alarcia
  • hace 5 horas
  • 2 Min. de lectura

En el libro “Las reglas de Jordán” explican su vida fuera del deporte, donde tuvo experiencias de diferentes índoles, para encontrarse a sí mismo.

Foto MJ23 y Phil Jackon NBA Bulls


Así lo explican:


“Tuvo una carrera bastante exitosa durante 11 años en la NBA, la mayoría en los Knicks, aunque se le recuerda tanto por su juego en la cancha como por su actividad fuera de los pista en los turbulentos años 60 y principios 70. Se dejo crecer la barba y se volvió vegetariano, fue a concentraciones ecologías y anti bélicas, escribió un libro titulado Maverick en el que hablaba de sus experiencias con las drogas y del karma de sus compañeros de equipo, probó el misticismo, el espiritualismo y otros “ismos” de la época. Según dice, esta reputación le costó que lo vetaran como entrenador durante años.


Jackson estaba a punto de tirar la toalla. Habia sido entrenador en la CBA durante cuatro años y se preguntaba si llegaría a tener una oportunidad en la NBA. Quizás había llegado el momento de volver al mundo real y buscar un trabajo corriente.

Todos exploraron vías diferentes hasta que se dieron cuenta de que no podrían ganar dinero y serian siempre unos marginados, así que lo dejaron correr y acabaron amoldándose a las reglas. Pero yo nunca tuve que hacerlo. Con el baloncesto, pude salirme con la mía


Vivía en Woodstoock, que no es solo un sitio fantástico para sentirse libre, sino tambien un lugar que te abre la mente, donde puedes hacer cosas creativas, tanto físicas como artísticas. Pero me di cuenta de que la CBA me había pasado factura. Era consciente de que tendría que ceder en algo.


Jackson decidió dejar el baloncesto tras el verano del 1987. Sabía que era un mundo que podía vivir tranquilamente sin él., ya que le habían enseñado a ser siempre humilde. Se lo recordaba un objeto que había en el escritorio de su padre, una figura de cartón de pies pequeños y una gran pelota de baloncesto por cabeza. El mensaje que recibía Jackson en todo momento era que nunca se le subiera el éxito a la cabeza o le crecería tanto que no cabria por la puerta.


“Tuve una conversación con mi mujer y decidí que debía ponerme en manos de Dios y dejarlo” recuerda Phil.

 
 
 

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