La interna Collins-Jordán en los Chicago Bulls por el mero orgullo
- Andres Alarcia
- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
En el libro “Las reglas de Jordán” de Sam Smith, explican la pelea de egos entre la estrella emergente y el entrenador de ese tiempo. “Pensaba en mi primero, y luego en el equipo. Siempre quería que mi equipo ganase, pero que fuera gracias a mi” declaró MJ23

Foto Michael Jordan Bulls
Así lo narran.
“Estaba sentado en una reunión del cuerpo técnico explicando que los Knicks e su poca jugaban tan bien por la filosofía de trabajo en equipo que profesaban
“En Nueva York teníamos una regla e oro: una estrella hace que sus compañeros son mejores” dijo Jackson. “Esa era nuestra filosofía. Así mediamos quien era una estrella: Frazier o Reed podían hacerte un bloqueo, ayudarte en defensa, permitir que jugaras con más dureza porque intimidaban al rival. Walt con sus manos rápidas y su capacidad para pasar el balón y lo mismo con Dave DeBusschere”
Pero, a esas alturas, Collins ya no tenía el poder para hacer nada: Jordán sentía poco respeto por su entrenador, por no decir ninguno.
Jordán sabia que se había portado mal, de manera infantil incluso, pero a pesar de la sofisticación aparente con que se dirigía a la prensa y al público, el jugador a menudo era como un niño que pedía a gritos disciplina: llevaba las cosas al límite hasta que alguien daba un paso al frente para reprenderlo. Jackson enseguida se dio cuenta: aprovecharía la necesidad de una figura paterna por parte de Jordán y no toleraría los berrinches de Michael. Pero cuando Collins cedió tan rápido a la rabieta infantil de Jordán, el jugador se dio cuenta de dos cosas: podía hacer lo que quisiese sin que lo castigaran y ya no podia respetar a su entrenador.
Sin embargo, entrenador y jugador sabían que había otra razón. Collins le había dicho a Michael que estaba tirando demasiado a canasta: había lanzado el 31% de los tiros de todo el equipo en los cuatro primeros partidos. Para el técnico, otros jugadores debían participar en el ataque para que el equipo fuera efectivo. Jordán quien solía tomarse este tipo de sugerencias como críticas, intento tan pocos lanzamientos solo para demostrar que tenía razón.
Era todo cuestión de orgullo. A pesar de la fama y el reconocimiento, Jordán aun reaccionaba como el chico rechazado por el equipo de segundo año del instituto.
“Pensaba en mi primero, y luego en el equipo. Siempre quería que mi equipo ganase, pero que fuera gracias a mi”
“Es que nunca tengo uno solo encima” repitió Michael, “pero si tuviera que nombrar uno diría Dummars, aunque me nunca me defiende un solo rival”
Jordán llego incluso a entrar en una breve polémica publicas con los Cavaliers después del partido de sus 69 puntos cuando varios jugadores de Cleveland declararon que no era para tanto encestar muchos puntos cuando tirabas 37 veces a canasta, como había hecho Michael
“No tiraría tantas veces si no me dejaran solo” replicó Jordán.



Comentarios