La difícil historia de vida de Scottie Pippen antes de ser un jugador de la NBA
- Andres Alarcia
- 4 mar
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En el libro “Las reglas de Jordan” de Sam Smith, narran la compleja historia de vida de Scottie Pippen antes de llegar a la cima de la NBA con los Chicago Bulls.

Foto Scottie Pippen Chicago Bulls NBA
“Por su parte, Scottie Pippen estaba pensando en que dejaría que los Bulls comprobaran como les iría sin él.
Había pasado unos días con su madre, Ethel. Aunque Pippen enseguida se había acostumbrado al animado estilo de vida de la NBA, con coches y ropa nueva y una agitada vida nocturna, le gustaba regresar a Hamburg en verano. Su padre, Preston, discapacitado por una apoplejía grave y confinado en una silla de ruedas después de haber trabajado durante años en las fabricas papeleras locales, había fallecido la primavera anterior durante los playoffs. Para Pippen, el menor de doce hijos, mimado por sus padres, hermanos y hermanas, su hogar natal era un lugar de recuerdos entrañables.
“Éramos pobres”, rememoraba Pippen, “pero siempre tuvo lo suficiente. Hacía de canguro para mis hermanas, fregaba platos o atendía recados. Siempre tenía algo que hacer”
El ascenso de Pippen hasta llegar a la NBA es tal vez la historia de éxito más extraordinaria de los Bulls. Es cierto que Jordán ni siquiera entró en el equipo del instituto en su segundo año, y que John Paxson tuvo que repetir curso para poder hacerlo, a Craig Hodges no le ofrecieron una beca universitaria en su ciudad, y Grant se había planteado enrolarse en los marines cuando estaba en la universidad. “Los jugadores de sitios como Sparta, en Georgia, no llegan a la NBA” se decía Grant por entonces.
Tampoco los chavales pobres de Hamburg (Arkansas), sobre todo aquellos cuyo objetivo universitario era ser ayudante en el equipo de fútbol americano. “Me gustaba estar con los jugadores”, explica Pippen, a quien no se le caían los anillos por recoger uniformes sucios. “En realidad, lo prefería, porque así podía estar con ellos sin hacerme daños jugando. Tenía el mejor trabajo”
“Cuando eres niño, siempre idolatras a los deportistas profesionales. A mi de pequeño me encantaba el fútbol americano, y todavía me gusta. No era suficientemente corpulento para poder jugar, pero quería participar de alguna forma. Para nada pensaba en ser un jugador de baloncesto profesional
La universidad no era una de las prioridades de la familia Pippen, solo uno de los once hermanos de Pippen había sido universitario.
Aun así, la familia insistió en que Scottie fuera, todos querían lo mejor para el pequeño .El dinero escaseaba, y a Pippen no le llovían becas precisamente. Pero consiguió entrar en el equipo del instituto en su último año, si bien aquello no era un logro demasiado importante en Hamburg. Su entrenador, Donald Wayne, recomendó a Pippen como un posible Walk on a Don Dyer, el entrenador de la Universidad de Arkansas Central, situada en Conway, justo al norte de Little Rock. Wayne creía que Pippen tenía potencial, pero aún estaba muy verde y nadie le había ofrecido una beca.
Walk on: jugador no becado pero con posibilidades de serlo al año siguiente
“Me alegré”, cuenta Pippen, “pero no estaba pensando en jugar al baloncesto. Yo iba a la universidad para ser ayudante del equipo de fútbol americano”
En el instituto, Pippen jugó de base, algo que resultó ser clave para su desarrollo: como Julius Erving, aprendió a jugar como pequeño antes de crecer, y en la universidad acabaría jugando en las cinco posiciones. Pippen era un base de apenas 1,85 de altura y 68 kg de peso en el instituto, así que cuando creció 10 centímetros después del primer año universitario, se convirtió en un portento ofensivo. Era un jugador de lo más inusual, alguien que podía capturar el rebote en defensa en un extremo de la cancha, botar por toda la pista y terminar la jugada con un mate poderoso en la otra punta. Solo unos pocos jugadores de la NBA pueden hacerlo de forma habitual.
Pero estas ideas no le rondaban todavía por la cabeza cuando se preparaba para asistir a la Universidad de Arkansas Central. Pippen no había viajado mucho, y la vida le cambiaba a pasos agigantados. Se había convertido en un atleta excepcional casi de la noche a la mañana. Tenía coordinación y el talento, pero era flaco, así que comenzó a levantar y a ponerse en forma. Mejoró su alimentación y empezó el segundo año midiendo 10 centímetros más. En esa temporada disputó 20 partidos, pero promedió solo 4 tiros por encuentros para un total de 4,3 puntos y 2,9 rebotes.
Cuando regresó a la universidad en el segundo curso, no solo era mejor, sino que superaba a todos los demás.
La NBA casi da por hecho que si eres bueno, suficientemente bueno para jugar en el baloncesto profesional, alguien te habrá descubierto al final del instituto y habrás ido a una universidad importante.
La de Arkansas Central no entraba en esa categoría, y los ojeadores de la NBA siempre desconfiaban de los jugadores con estadísticas magnificas que competían en ligas menores. Nadie mostraba demasiado interés en Pippen. Tampoco es que él lo esperase: se había convertido en una especie de celebridad local en la universidad y ya le parecía bien. Pero entonces, Marty Blake, responsable de ojeadores universitarios de la NBA se fijó en Scottie y elaboró un informe en que señalaba que podía llegar a ser un buen jugador. Los Bulls tomaron nota.
McKinney comprobó que Scottie poseía las características que a Krause le encantaban: brazos largos, manos grandes, rapidez y capacidad de salto.



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