El día que Scottie Pippen tuvo un ataque de migraña, jugó horrible y terminó llorando
- Andres Alarcia
- 21 ene
- 2 Min. de lectura
En el libro “Las reglas de Jordán” de Sam Smith, explican el momento que Scottie Pippen tuvo un ataque de migraña, jugó horrorosamente y terminó llorando en el vestuario.

Foto Chicago Bulls NBA
Así lo destacan:
“Eso era lo único que Michael había pedido: una oportunidad. La ocasión de llegar a la final de la NBA. Que ganara el mejor. Dejarse la piel, ir a por todas o irse a casa. Aquel era el equipo con el que había llegado más lejos.
Como temía Michael, como sospechaba incluso, sus compañeros desaparecieron. Paxson lo intentó, pero no pudo jugar. Tenía el tobillo demasiado inflado y dolorido, y al cabo de una semana lo operarían. Hodges, oxidado por meses prácticamente inactivo, no pudo mantener el rendimiento durante dos partidos y solo anoto 3 de 13 tiros que lanzó, 2 de 12 en triples. Su amplia sonrisa de dientes blancos se había esfumado y acabaría con la mirada gacha.
Scottie Pippen tuvo un pésimo 1 de 10 en tiros de dos puntos. Víctima de un ataque de migraña, cerraba y abría los ojos con exageración antes del partió y tenía que ponerse hielo en la cabeza en los tiempos muertos. Jugó durante 42 minutos, pero apenas distinguía a sus compañeros de los rivales. Después en el vestuario, no pido aguantarlo más y rompió a llorar. Grant peleó todos los balones y capturó más rebotes ofensivos que todos los Pistons juntos, con un récord de 14 en un encuentro, pero encestó 3 de 17 tiros. Cartwright se había desgastado y acabaría teniendo que operarse de la rodilla, y Hodges también tendría que pasar por el quirófano. Los novatos jugaron fatal: B.J.Armstrong se descontroló ante el público de Detroit y anoto 1 canasta de 8 intentos. El banquillo de los Pistons superó en anotación al de los Bulls por 33 a 21, con un Mark Aguirre que se fue hasta los 15 puntos y 10 rebotes y un John Salley que logró 14 puntos. Thomas condujo con maestría el ataque de los Pistons con 21 puntos y 11 asistencias.
“Puede que ellos tengan al mejor jugador, pero nosotros somos el mejor equipo”, apuntó Laimbeer con sorna en la voz que arañó a los aficionados de Chciago como uñas que rascan la pizarra.
A Jordán solo le quedaba pensar en aquella derrota por 93 a 74.
Aceptó que los Pistons eran mejores. Los Bulls debían superarse. No era el director deportivo, pero si lo fuera… Era evidente que el equipo necesitaba veteranos. Peo no echaba la culpa solo a los rookies.
¿Dónde estaba Pippen? Era el segundo año consecutivo que desaparecía en el último partido contra los Pistons, había sufrido una conmoción cerebral por un golpe en el primer minuto del último partido de la final de la conferencia en 1989. Jordán había anotado 31 puntos, 21 más que cualquiera del equipo, pero también había intentado 27 puntos."



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